Nos impiden realizar normalmente las prácticas

Opinión 10 de enero de 2022 Por Paula Flores Denegri, Interna de Medicina UTA
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 Estimado director 

Fueron 7 mil 689 millones de pesos los aportados el 2013, desde el FNDR para el desarrollo de la Escuela de Medicina en nuestra región, fondos fiscales para un proyecto que prometía mejorar la calidad de vida de los ariqueños al compensar la falta de médicos, proyecto que, con gran orgullo, la Universidad de Tarapacá decidió liderar. Hoy esa promesa está en riesgo.

Como actual licenciada de medicina de la UTA e interna de séptimo año, me considero una testigo directa del sacrificio realizado por parte de nuestra jefatura, del cuerpo docente, administrativos y alumnos para sacar adelante esta carrera, pese a numerosas dificultades.

Hoy, a casi dos años de declarada una pandemia en la cual se hizo más que evidente la falta de capital humano dentro de los centros de salud, estamos viviendo como estudiantes situaciones inaceptables e incoherentes con el propósito fundamental del proyecto de la escuela de medicina.Y es que bajo la misma excusa de la crisis sanitaria, es que el Servicio de Salud de Arica, aún a estas alturas, nos impide arbitrariamente realizar con normalidad nuestras prácticas clínicas. Me refiero específicamente, a la constante súplica por parte de la Escuela para conseguir suficientes cupos para estudiantes en el Hospital Regional y Atención Primaria (CESFAM). Digo súplica, sin exagerar. Gracias a esto, se consiguió, a mediados del 2020, una cantidad ridícula de cupos en relación a la cantidad de alumnos, cupos que además deben ser compartidos con las otras 5 carreras de la Facultad de Salud (Enfermería, Kinesiología, Tecnología Médica, Nutrición, Obstetricia), compañeros que viven una situación similar. Debido a estos pocos cupos ofrecidos, se priorizó que los internos (estudiantes de cursos mayores) realicen prácticas presenciales, mientras se dejó fuera de aquello a todos los estudiantes de tercer, cuarto y quinto año, que ven mermada su formación. 

Agradezco, y hablo también por mis compañeros, la buena disposición del Servicio de Salud de Iquique, al aceptarnos sin problemas en su Hospital Regional, lo que ha sido una medida de salvataje para la Escuela, pero que ha generado una desafortunada e imprevista complicación, dado que se nos ha exigido costear de manera personal nuestro alojamiento y gastos, con una ayuda muy mínima y desigual por parte de la Universidad, lo que se ha sumado a una incertidumbre constante, experiencia que se seguirá repitiendo este año si no se toman medidas por aumentar los cupos para estudiantes en nuestro Hospital Regional y CESFAM de la comuna.

Nunca imaginamos, en 2016, al ingresar a Medicina como primera generación que, teniendo un Hospital Regional como promesa de un gran campo clínico de docencia, nuestra Práctica clínica e Internado fuesen puestos en duda, generando irregularidades, y gran improvisación en la cantidad y calidad en nuestras prácticas.

Entendemos el contexto sanitario que atraviesa el mundo entero, pero ni nosotros, ni nuestros docentes, ni familia, ni comunidad, entiende la falta de comunicación y criterio de la autoridad al tomar decisiones contradictorias, que perjudican a largo plazo a la región, a sus habitantes, y a nosotros como personas y futuros profesionales. Cabe mencionar que las autoridades máximas de la Universidad no se queda atrás respecto a la falta de ayuda y desentendimiento en relación a la situación que estamos viviendo, y esperamos que mediante la exposición pública se dimensione lo grave de la situación y se tomen medidas a la altura.

 Paula Flores Denegri, Interna de Medicina de la Universidad de Tarapacá.

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