Elegí ser mamá del corazón

Opinión 10 de mayo de 2022 Por Editor
Alejandra Catán, mamá de acogida y voluntaria de la Campaña Acoger Es
Fotografía Alejandra Catán

Aún recuerdo las palabras de Cristián, un pequeño de 8 años de quien fui mamá de acogida por dos años. La noche previa a comenzar la vida con su familia definitiva me dijo: “¿Puedes cuidar a otro niño como lo hiciste conmigo?, porque en casa nacional hay muchos más”. Efectivamente había muchos más. 

Según el Anuario Estadístico del Servicio Nacional de Menores correspondiente al año 2020, hay alrededor de 7 mil niños, niñas y adolescentes institucionalizados en residencias, más de 900 tienen entre 0 y 3 años. Lo más preocupante de esta situación es que existe evidencia del impacto negativo que produce no vivir en familia, especialmente durante la primera infancia.

Soy mamá de acogida desde 2017, mi motivación nació al ver en las noticias la historia de la muerte de Lisette Villa en una residencia. Desde ese momento supe que podía hacer algo para entregar cuidados y amor a un niño o niña que lo necesitara. Encontré en el Programa de Familias de Acogida (FAE) una forma de aportar, poniendo a disposición mi hogar y tiempo. Es así como he acogido a tres niños y niñas hasta ahora, una experiencia que ha dejado imborrables huellas en nuestras vidas.

He sido testigo de los cambios, los he visto florecer y sus sonrisas han llenado mi corazón, estoy orgullosa de sus logros y de ser un puente de amor hacia su situación definitiva. Sueño con que más niños, niñas y adolescentes puedan vivir en familia. 

La campaña Acoger Es, que busca sensibilizar e informar sobre las Familias de Acogida en Chile, captó la atención de muchas personas y fue la instancia perfecta para trabajar como voluntaria acompañando y orientando a quienes se interesan por ser parte de esta causa. 

Este año iniciamos una nueva campaña que busca fortalecer el concepto de #Hermanos y #Hermanas con el que se espera apelar a la hermandad y compromiso de todos los integrantes de una familia, incluyendo a los niños/as y jóvenes de la casa. Es la oportunidad perfecta para que la sociedad conozca esta otra forma de ser mamá y familia, entregando la posibilidad a tantos niños, niñas y adolescentes de recuperar su derecho a vivir en un núcleo familiar. 

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